Translate

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ciclos

Una de las pelis de animación que más han marcado a una generación de personas en la Argentina noventosa, y quizás en otros países latinoamericanos también, haya sido la peli de Disney "El Rey León". Yo no escapé a esa generación y aun hoy contemplo como su contenido ha pasado a formar parte de la cultura popular argentina diaria. Nadie podrá olvidar la banda sonora que inauguraba la película en un amanecer de la sabana africana, con la lenta procesión de toda esa fantástica y particular fauna del continente "negro" yendo a presenciar el nacimiento del nuevo "rey", es decir el hijo del Rey León, Simba. Esa cortina empezaba con el tema "The Circle of Life", traducido al español como "El Ciclo Sin Fin".

Nos introducimos de esta manera en una entrada especial que va a tratar sobre la vida, y sobre un aspecto del sincretismo de todos los días. Antes que nada por sincretismo entendemos a esa simultaneidad de creencias religiosas o espirituales, más bien entrelazadas que opuestas o contradictorias.
Es notorio que en las redes sociales circula mucho este tema del Karma teniendo una idea muy vaga sobre lo que el tema envuelve y sobre las implicancias un tanto contradictorias con el pensamiento común que en esta parte del mundo llevamos día a día.

El karma o karman es un principio religioso del hinduismo, que luego fue tomado por las diversas corrientes religiosas que surgieron en Asia como el budismo o el sikhismo. Etimológicamente proviene del sánscrito y significa "acción". En primera instancia, hace referencia a una Ley Universal ineludible, la ley de causa-efecto; nuestro pensamiento y obra tienen consecuencias inmediatas y a largo plazo, por eso se dice que una persona tiene karma en tres niveles: el maduro, el acumulado y el incipiente. El primero corresponde a nuestro destino personal, el segundo al que venimos acumulando de otras vidas y el último es el inmediato; el famoso "cosechas lo que siembras". Para los antiguos hindúes, este principio estaba dominado por entidades llamadas "lamas" quienes se encargaban de distribuir esta corriente energética por los individuos de acuerdo a sus obras.
El budismo en su gran reforma religiosa a partir del Siglo V a.C. se apropiaría del concepto para llevarlo al interior del practicante. La esencia del budismo era la "liberación" o Nirvana, es decir, el quebrantamiento del ciclo de reencarnaciones humanas (o animales en otras corrientes) por medio del control y anulación del deseo y el sufrimiento, por lo tanto, el karma es una fuerza interna del ser espiritual que adelanta o retrasa por las causalidades manifiestas este último fin.

Hasta acá es todo más o menos sabido o conocido. Ahora bien el karma viene también acompañado de un principio alterno, el Dharma o Ley de la Virtud, es decir a la predestinación, el camino recto, el Sendero, cósmicamente designado desde siempre. Es decir, la norma, lo que debemos hacer porque es así. No se extraña entonces que las viejas y rancias costumbres de la India sojuzgadas por una segregación social que hacía hincapié en el nacimiento, la distribución de castas, y la necesidad de autotortura física presente en los fakires o en el disfrute material de los reyes y sacerdotes, surgiera la figura de Buda como un reformador al explicar que la renunciación no se lograba por padecer hambre y castigar el cuerpo sino por forjarlo espiritualmente. En este sentido, la doctrina de un Buda no está muy lejos de las que predicaría Cristo en Galilea unos 500 años más tarde, ante una religión que con sus diferencias estaba atada a una Ley (judaísmo) y a otra que ensalzaba los disfrutes materiales y mundanos (Roma).

Lo que si atenta a nuestras creencias más enquistadas y naturalizadas es la idea de una reencarnación. Si hay algo que se predica de manera cabal y continua en nuestra "religión" actual es el de "disfruta la vida que es una sola". Y eso es porque creemos que una vez muertos no podemos volver, y eso es así porque tenemos una idea esencialista de la vida y sobre todo de la materialidad de las cosas. Si creemos que la vida es sólo el cuerpo es obvio que se termina con la muerte, pero ya los griegos fundamentaban racionalmente la existencia del "alma", un principio no material que inspiraba vida y movimiento a las cosas. Fue recién con un Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, y por las necesidades de su tiempo, de evitar el relajamiento de las costumbres que tanto dañaban a la institución eclesiástica en ciclos más o menos regulares, que se vió impelido a afirmar que el Alma pertenecía a Dios y se reunía con Él para no volver jamás, y que por eso la vida mundana debía seguir las normas correctas y la virtud cristiana si no queríamos pasar al Infierno o limpiarnos un tiempo en el Purgatorio.

La Modernidad si bien significó un giro de Dios al Hombre en cuanto al pensamiento, no puso en contradicción este presupuesto, sino que al contrario lo radicalizó, siendo improbable la existencia de algo sin una manifestación física evidenciable, es decir, "ver para creer". El "alma" no es suceptible de magnitud; no puede ser medida, pesada, vista o sentida, por lo tanto, no existe, y mucho menos puede transmigrar. Sin embargo, ya Einstein trastoca este fundamento con la idea de que la energía no se destruye sino que termina transformándose, a tal punto que la materialidad puede hacerse luz si alcanza suficiente velocidad.

Más allá de todo esto parece normal y parte del sentido común creer que las cosas que se hacen tienen sus consecuencias inmediatas o con el tiempo. Bueno me puse muy religioso ¿verdad? Es más no hice ningún chiste irónico o algo así. ¿Será porque me parece serio el tema? Tal vez. No sé uds. vean y sino huevame un chupe... mentira ahí ya fue toda una acción.

Lo importante es que el concepto abarca también los pensamientos, así que gente cuidado con lo que se hace... Pero también con lo que se desea, recuerden que según el Buda es la causa del sufrimiento.

1 comentario:

  1. "Tanto lo deseas, que al fin sucede.Tanto le temes que al fin sucede", decía no me acuerdo quién. Jajaja. Excelente, muy interesante. Particularmente a mí me encantan estas tópicas, creo en la reencarnación y quizás fui un lama. ¿Quién sabe? jajaja felicitaciones y acá van mis 10 puntos taringueros (?)

    ResponderBorrar