Una reflexión nace pasados un par de días de la muerte de Gustavito al que le dedicamos la anterior entrada. Sobre todo con el hito que representa un deceso en nuestras vidas, pero más bien, con las consecuencias morales de tal hecho.
Han desfilado variopintas opiniones acerca de la "honradez" y "veracidad" de los homenajes que medios, personas a través de las redes sociales, músicos, fans y demás le han dado a semejante personalidad pública. Pero siempre aflora del sustrato de todas una crítica hacia la intencionalidad última de tales responsos.
Básicamente, a la gente le da por el centro de las pelotas que se conmemore sin sentimiento, sin conocimiento a alguien, sea éste una persona reconocida o no. Por lo tanto, empieza el desfile de carrozas adornado con los clásicos clichés "ahora se acuerdan de él/ella", "cuando estaba tirado nadie decía nada", "su música era un aparato genital masculino", "hipócritas", etc. Pero ahora podemos pasar a lo que a mi también me produce inflamación testicular... Todo bien con que quieramos que las cosas salgan de manera consecuente con nuestro sentimiento y conocimiento de las personas, y que eso se refleje en una coherencia de vida, pero entre tanta opinión, la acción es poca.
"y para que de grado tú me quites
las lágrimas vidriadas de mi rostro,
sabe que luego de que el alma traiciona,
como yo hiciera, el cuerpo le es quitado
por un demonio que después la rige,
hasta que el tiempo suyo todo acabe."
-Infierno, Canto XXXIII, 127-132.
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| Ilustración de Gustave Doré para el "Cocito" de Dante |
Pero la traición es apenas una más de las tremendas conceptualizaciones naturalizadas que tenemos fruto de una pésima educación en cuanto a lo ético y, derivado de éste, a lo moral. Vivimos en una sociedad (al menos en la que vivo la neurosis es evidente) que muestra una dualidad tremenda acerca de la antinomia bondad-maldad, viéndolo así como una antinomia, que si hilamos fino tiene raíces religiosas, lo que le va a picar a más de un loco que se crea "ateo". En cambio, lo que hasta en el Nuevo Testamento se dice, es que el ser humano como ser íntegro le debe tanto a su parte buena como a su peor lado y que viene con ellas a "expiar sus pecados", es decir, a hacerse cargo de lo que hace, sea esto malo o bueno.
Otra entrada seguramente se hará eco de este tema en profundidad... Mientras tanto dejamos una cita capaz conocida, capaz no que seguramente mostrará que tanto tenemos de cierto y que tanto de falso en todo:
"¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu
hermano".
-Mateo, 6:5


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