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lunes, 21 de febrero de 2022

Episodios Disfónicos


¿Alguna vez se preguntaron qué es lo que queda debajo de la alfombra? ¿O por qué últimamente uno se junta con amigos o sale a divertirse y trata de obviar esos sucesos de la vida cotidiana por qué piensa que no le suman nada al disfrute?

A veces es tan reiterativo y normal que uno va poco a poco viendo si disocia su vida de su disfrute o el disfrute es sólo una pausa, un instante, un "stand by" para luego volver a resurgir como un Ave Fénix de Las Pulgas.

Por ejemplo hace dos viernes, cuando me tocó ir a dejar papeles a una pequeña ciudad distante unos 30 km de donde vivo... Unos concursos docentes se habrían y en esta época del año donde uno la rema mal porque por las pocas horas le pagan el mínimo, intenta agarrar lo que venga y estaba la oportunidad.

Toda la semana había hecho preparativos: planificaciones, actualizar el CV, sacar fotocopias, malabares para almorzar medianamente bien y a tiempo, organizar las carpetas de acuerdo a los requisitos y el orden y ver la manera de en todo ese trayecto ahorrar unos pesos para el transporte, que va a ser sin duda, la parte más pesada por el tiempo.

Viernes a la mañana... dejando un CV virtual, después de desayunar. Ponerse a ordenar papeles y salir hacia el centro a la fotocopiadora habitual, pero antes tengo que pasar por la Facultad para retirar dos papeles que han estado durmiendo ahí toda la pandemia y que nunca me llegaron al correo. "Genial! Hoy me dejo la vida (y las monedas) en el bondi". Bajo del colectivo... "¿Me dejarán pasar? No vengo hace dos años por acá y dicen que tengo que tener el carnet vacunatorio completo, tengo una dosis y no me fui a dar la segunda... genio". Por suerte, sólo me toman a la temperatura y sin que me lo pidan me pongo alcohol en gel, "cosa de quedar como responsable y copado ja!". La Facultad es un hermoso edificio de ladrillo totalmente desierto, no hay nadie, "una buena" -me digo. Ahora a lidiar con la burocracia. Ventanilla. Hola buen día, busco estas resoluciones... Firulete 1: ¿No te llegaron por mail? -Una si, la otra no. Firulete 2: ¿No te alcanza con eso? -La verdad, mientras pueda tener el papel mejor, gracias. Firuletes 3, 4 y 5. "Creo que voy a tener que sacar la Carta Magic: '¿Por casualidad Stella Maris no sigue siendo la directora acá?". Magia. Fue instantáneo; cambio de semblante, disposición y buena onda, copia y sellado al momento, trámite finiquitado. "Bueno muchacho, mundo 1.1 terminado, hora de ir al centro a sacar copias". En el bondi, me digo que esta noche pese a quedarme sin un peso me voy a tomar aunque sea una pinta. Ya que había andado por la facu, donde trabaja JJ me pregunto si no tendrá ganas de unas pintas a la noche. Y así fue, mensajito y también super dispuesto y libre, "al menos vamos a terminar bien el día". Llegar y notar que pese a que no haya mucha gente en la cola del negocio, va lento. Me digo a mi mismo: "menos mal, así no pierdo tanto tiempo". Me sale más caro de lo esperado, no tengo efectivo, pago por transferencia (si no fuera por el COVID hoy muchos negocios seguirían enojándose por no poder pagar con plata, la tecnología no muerde). Me retiro, derecho a la parada de colectivo.

El trayecto de caminar por el centro de un lado al otro tal vez sea lo más divertido... Ver a la gente con sus caras lánguidas o resplandecientes; tullidas o limadas por el sol que abrasa el mediodía, ensimismadas con sus celulares, tapadas con auriculares, vestidas para la ocasión... atractivas o repelentes... La Comedia Humana como diría Balzac. Llego a la parada del colectivo... Observo que hay un tipo con algún problema mental, vestido en harapos, sucio y desprolijo (no por vos Pappo) el dueño de un local en alquiler que antes solía ser sucursal de una prepaga, en la puerta, intentando ahuyentarlo... Mirándolo amenazadoramente. Será ese espejo en el que uno nunca quiere verse, ultrajado por las circunstancias... Siempre pienso que el rechazo a una criatura que reparte bijouterie o estampitas en un café, o un loco en la puerta de un local provoca rechazo pero no por su pobreza sino por su aspecto, por la decadencia y el descuido de sus ropas, por el polvo en cara y la suciedad del cabello... Por estar más cerca de estar muerto que de derrochar vida, yo creo que eso causa rechazo. Por eso durante mucho tiempo y, en especial, en los tiempos en que Cristo predicaba hacía hincapié en la misericordia y la caridad... En parte porque vivía bajo la égida de Roma, donde el fasto y la materialidad se habían convertido en los valores supremos, y el ante tanta apariencia ponía algo de corazón. Podría decirse que hoy tenemos la misma tónica, pero no hay Cristo.

Subo al colectivo. Destino: casa. Asiento: los de atrás siempre. Lectura: "Sinuhé, el Egipcio" de Mika Waltari; las desventuras de un inquieto médico egipcio junto a su astuto y fiel esclavo tuerto. Una lectura que encontré sumamente rica ya que está repleta de pasajes que exudan muchísima sabiduría, al parecer escritas por alguien que ha vivido demasiado y que no quiere quedárselo para él solamente.

Llego a casa. Tengo dos horas para almorzar, acomodar los últimos papeles y tomar los dos colectivos que me lleven a esa escuela. Dos horarios distintos; uno por la tarde y otro cayendo la noche. Tengo tres juegos de todos y tantos más en caso de ser necesarias las certificaciones. Reviso y me doy cuenta que faltan copias ¡Que los remil parió! Mensaje a la fotocopiadora, se quedaron ahí; en la bandeja de la máquina, ergo, no me las habían entregado. ¿Qué hago? significaría llegar tarde a un turno, tomarme dos colectivos extra más. ¿Puede pasar a recogerlos alguien? -Pregunto, - Si no hay problema, a tu nombre los retiran después de las 16. JAJA! "Y ahora quién podrá defenderme", pero en mi universo los chapulines no salen detrás de las paredes o debajo del suelo. Son los momentos en los que sé que no cuento con casi nadie, ni amigos, ni familia... es viernes al mediodía ¡qué hago! Y buah me queda mensajear a J. para decirle si puede pasar a buscar las copias a las 16... Me dice que le caen los hijos de otro amigo para que los cuide mientras él hace trámites, pero que si puede pasa y las retira. Después de él no hay nadie más. Que sea lo que tenga que ser.

Papeles ordenados, hora de almorzar. Algo de música... "hoy va a ser un día largo". Necesito tomar ese colectivo a las 15 como tarde. El inconveniente de las copias me quitó tiempo. Membreto los sobres, me sale mal uno, un par de minutos más. -Son las 15... ¡Tengo que salir ya!. Salgo miro el cielo desde casa, para la zona está densamente nublado... Nubes abarrotadas y grisáceas, prestas a descargar toda el agua del verano en la tierra de los cantores y poetas juajua. Primer bondi, viaje tranquilo pero sube un montón de gente. -Garrón! se va a demorar. Cercana la mitad de ese viaje, sube una morocha linda, con barbijo suelto, pelo recogido, viste muy simple, sin tatuajes a la vista, tampoco piercings de más, apenas los acostumbrados en las orejas, no lleva uñas de manos o pies pintadas... Me digo a mi mismo, que eso es extremadamente raro, y por lo tanto es directamente proporcional a su atractivo. -Mierda, lo único que necesito es tu nombre, pero el bondi está hasta las manos y yo tengo apuro. Cuando el colectivo se vació un poco, se sienta y deja ver dos tatuajes muy discretos en la nuca y el codo derecho. -Ajá! lo sabía, no te llama ponerte un dragón en la espalda porque no te va llamar la atención ni hacer alharaca... Amores de bondi, que va a hacer. 

Me bajo en la parada para el bondi metropolitano, segunda parada del recorrido de vuelta así puedo conseguir asiento. Subo. Le pregunto al chofer cuanto tardará en llegar. "Una hora" -Ufa! creo que llego con lo justo. Me siento acomodo la mochila, reviso los papeles, todo bien. Viaje con algo de lectura y después se larga a llover, saliendo de la ciudad, se sube una chica conocida... Ah mirá vos es A. una colega, fue compañera de trabajo hace unos años cuando me tocó trabajar en un terciario virtual por 6 meses, no quedé porque es de esos lugares donde va y viene gente, aunque la experiencia al menos para mi fue muy enriquecedora. Se sienta varios asientos adelante, -¿Me habrá visto?. Tsss, seguro también va a la escuela a inscribirse. Me concentro en otra cosa, disfruto el viaje, el paisaje y el viento en la cara, mensajito: foto de las copias que me manda J., "Hoy Dios me quiere" -Digo. Salgo del sopor cuando veo que llegamos al pueblo y me levanto, me topo con A. y me saluda como si fuéramos amigos y se pone a charlar. Digo para mis adentros "No es la primera vez que te cruzo por la calle, evidentemente tenés esa cuestión entre señorita de París o sos así. En fin, si sale de vos, mejor". Charlamos un par de cosas más y me dice que se le rompió la sandalia, le digo que me voy a adelantar para llegar a la escuela. Llueve y esa garúa tenue le brinda un aspecto taciturno y melancólico a la tarde. La plaza central de un típico pueblo con iglesia, banco y edificios oficiales rodeándola. -No vengo acá hace años! La escuela queda a una cuadra hacia el sur de la plaza, pero el pavimento incluso termina a otras pocas cuadras, más adelante. Llego, me presento, me toman temperatura y me ponen alcohol. Es una oficina chica pasando la galería de entrada lateral. Es un edificio viejo que ha sido ampliado y la parte antigua está acordonada, por peligro de derrumbe y mantenimiento, son piezas grandes, con techo alto sostenido por vigas de madera y tejas cerámicas, un típico edificio de principios de siglo XX. Hay fila, y al parecer la cosa va muy despacio. A los pocos minutos llegan otras dos personas, "se nota que hace falta laburo" -Pienso. Llega A. con paraguas abierto y sandalia remachada con un pedazo de cordón o hilo grueso. A. es una mujer de baja estatura, un par de años menor, ya tiene bastante más trabajo que yo y ascendencia relacionada a la política, es bonita, de modales delicados y muy educada, pero antes de decir nada, está casada y desde hace unos años. -¿Qué tal A.? ¿Seguís felizmente casada? -¡¡¿¿Fielmente casada??!!, el barbijo hizo de las suyas. Me lo bajo y digo. -No, no, dije "felizmente". -Ah! Escuché otra cosa. Respondo: -Aunque eso ya no es problema mío. Risas. Retomamos la charla y me cuenta varias cosas, entre ellas la sorpresiva muerte de un ex-compañero de carrera, que me pega fuerte porque no lo veía hace años y si bien había entrado a estudiar ya grande, no era un hombre mayor de 55 años al momento. Apenas dos personas salen en 40 min. Anuncian que a las 18 se termina la inscripción para un profesorado y a las 19:30 comenzarán para el horario vespertino. "Bueno tendré que hacer boya acá hasta esa hora". A. aprovecha que hay una administrativa en una oficina brindando información y entra, al salir me despide y dice que sólo venía a saber como era la metodología de inscripción. Cuando se va saluda a H. otro colega que labura con A. y había llegado más tarde y no había alcanzado a notar su presencia. Con H. ya nos conocemos de más años y compartimos algunas noches y cervezas, nos acordamos de varias cosas, hablamos de trabajo y al menos hasta hacerse la hora, nos pusimos al día.

Caída la tarde, y luego de un tentempié, pudimos inscribirnos no sin zozobrar por la presentación lenta de cada certificado y papelucho para aseverar que uno se perfecciona, hace algún cursito o sigue capacitándose. Una secretaria que no para de llamar al rector porque parece que nunca hizo estos papeles. H. me pide que lo espere así el termina, y yo pido que el colectivo de vuelta no demore más de la cuenta porque haciendo el cálculo, voy a llegar pasadas las 21 a la ciudad y JJ me va a andar esperando en el bar.

Salimos con H. tomamos otro colectivo que también va a la ciudad pero hace un recorrido por un barrio del pueblo. "No hay diferencia son apenas 5 o 10 minutos más" - Comenta. Durante nuestra charla, me había contado que consiguió unas horas en ese terciario poco antes de que comenzara la pandemia y que era uno de los docentes de ahí y otro viejo profesor mío también, habían dejado unas horas en el lugar. En el camino, rogábamos que la resolución que había salido a comienzos del mes desde el Ministerio y que básicamente mantenía en sus cargos a quiénes habían empezado o conseguido horas durante la pandemia, pese a las muchas licencias, titularizaciones y demás, en el secundario ya había causado fuerte descontento entre la docencia, y esperábamos que no afectara los concursos terciarios.

Llegado a la ciudad, entrada la noche ya, las avenidas de la zona sur estaban abarrotadas, nos demorábamos y encima se hacía tarde, me entraba a poner ansioso por JJ que me mandaba mensajes diciéndome que había llegado y se había tomado la primera cerveza. La causa del lío era que dos clubes de fútbol locales jugaban un amistoso y veíamos a los camiones llenos de hinchas pasar hacia el estadio "Que los parió! Que fortuna que tengo eh". Con todo, puedo llegar a bajarme en el parque céntrico y caminar las escasas dos cuadras que lo separan del bar.

Nos encontramos con JJ después de varios meses, y le advierto que llevaba apenas el dinero justo para pagarme una pinta y nada más. -No te hagas problemas Agus, yo pago hoy.

La noche terminó en una charla linda llena de sorpresas, novedades y cerveza, una recompensa merecida después de un trajín tremendo que cuando venía ya durmiéndome podía rememorar.

No hizo falta darse mucha vuelta porque caí desfallecido al instante al poner mi cara sobre el almohada. Había visto más gente y recorrido más camino ese día que en todo un mes jaja pero lo único que tenía en mi cabeza era la satisfacción de poder haber terminado todo o al menos gran parte, ese día. 

Así son muchos días, los que uno no cuenta, ya sea porque no haya un buen interlocutor, porque no siente que haya oídos dispuestos o porque no surge... Al otro día veo a un amigo de años y años, pero con él no surgen estas charlas, solo comer y ver alguna serie o hablar boludeces.

A veces digo que la humildad no pasa por callarse o vestirse sencillo sino por no andar haciendo alarde de los avatares y desventuras diarias, ya sea en el éxito o en la desgracia, en el cansancio o la plenitud. No publiqué o publicité en redes ni siquiera una foto de las pintas de cerveza que me tomé o de las risas con JJ en el bar... Posiblemente porque si uno se concentra en ser feliz, poco importa quien más lo sepa... Pese a que me tienen por agresivo o quejoso, es sólo el personaje que por redes intenta cuestionar los andrajosos y retrógrados andamios morales con los que mucha gente aparenta ser lo que no es.

Como corolario dejo un tema que siempre asocié a este tipo de días, por más que la letra hable de algo más sencillo, es ese aire desgarbado y humano, sumado a esa impronta urbana y en recitado honesto y frontal lo que me llega:


Aun así diría un amigo: "La felicidad nunca es completa".



jueves, 19 de julio de 2018

Un Símbolo de Paz

Él miraba las luces pasar desde el asiento.

El piso sucio, el chofer en su traqueteo normal sobre un asiento plástico que siempre chilla, se mece, como que se ríe con esa masa corporal que le da sustancia y entidad.
Parejas dándose cariño, deslizando besos inocentes, gente mirando hacia fuera de los vidrios, semi empañados de una noche que empieza con llovizna. Algunos sumergidos en su mundo con la música como fondo de su dispersión o en una conversación virtual como una ópera de su soledad. Una cortina negra que teje un mantra de luces de neón, las que pasan con las avenidas, repletas de otras luces que se mueven con los autos.

Él elige un asiento doble, un poco hacia atrás, siguiendo esa voz común de dejar las primeras filas para los que más la necesitan... Un hábito que domesticó la costumbre o una costumbre que se adueñó del hábito ¿Quién sabe? Quizás un empuje ético que habrá sentido el primer homínido, allá lejos en alguna cueva, refugiado de las inclemencias del clima y de los miedos que la Madre Naturaleza le provocaba... Había encontrado un gran amigo y fuerte aliado en la oscuridad y en el fuego.

Él mientras desliza resquemores, angustias, pesares y preocupaciones vanas por su mente... Al parecer presa de las descomposturas del Alma, haya un mínimo regocijo en el pensamiento de esta circunstancia. Le gustaría hallarse como ese homínido, tal vez desnudo, descalzo, en apariencia indefenso, avenido a los caprichos de la Naturaleza, pero antes que nada y sobre todo LIBRE.



Él extraña su libertad, su paz interior... Siente que la perdió no hace mucho, en algún raro momento, en una circunstancia inesperada. En una ilusión. La perdió en la más salvaje, seductora y arriesgada de las ilusiones: el Amor. Esa ilusión que entra  muy despacio, y va apoderándose de cada centímetro muy de poco, casi imperceptiblemente, se acomoda, se dispersa, se expande. Toma un zócalo, una pared, un cuadro, apenas toca el techo, comienza a rozar los muebles, conquista los recodos y tiñe las ventanas... En el momento en que uno alza la vista y observa pasó de ser una pequeña mancha o ser un huésped permanente.

Este huésped no aniquila la paz interior, pero cuando no es completo, cuando le faltan piezas, cuando viene de a ratos, cuando sólo deja retazos entrecortados, se convierte en un lastre. Con el tiempo el lastre va tomando la forma de una rémora que se prende del pecho y halla cobijo en la sien... En ese momento el huésped se ha convertido en parásito, y ahí es cuando el tormento se abre paso y es difícil conseguir de nuevo que la casa se despeje.

Él ahora conoce que es hora de empezar, hacer el esfuerzo por desligarse de las rémoras, de hallarse de nuevo, de limpiar su casa.

Él quiere volver a su cueva y calentarse con su fuego.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

12 y medio

O martes casi 13, ponele.

Hoy, 1° de noviembre, Día de Todos los Santos, no me parece más adecuado el título de la entrada... Y las múltiples referencias acerca de ello.

Ayer fue 31 de octubre y me tocó un auténtico Halloween emocional. Un amigo se queda sin laburo, a mi vieja le posponen una operación por una boludez y a mi me acechan los fantasmas... Ah! y River se queda fuera de la Libertadores por una actuación verdaderamente fantasmagórica.
Luego de una noche que por azar no terminó en las mieses del insomnio hoy me levanté coreando con mis Gasparines... Como ayer también. La maquinación fue suficiente para unir todo tipo de referencias y experiencias como para que hoy pueda escribir aquí y darle una lustradita al blog que tenía abandonado.
Who you're gonna call♪♫
Por suerte, uno tiene instantes de lumbre y puede ponerse un poco en pausa y decir, para donde tiramos la cuestión. Y la cabeza esta vez se apiada de mi y me tira un tema. Busco a Cerati. Disco "Siempre es hoy". Track 14, play... y en 13 líneas casi que entre cortas y simples, el loco resume todo...

"Mejor quedarse quieto y esperar.
Por favor perdona mi actitud.?
En caída libre, no soy libre
Nubazón, nubazón...?
pasará.?

La hondonada nos dejó sin caricias
y varias noches sin poder dormir
Fatalismo inútil.?
Ignorar temores.
Me muero por creer que es posible...
Seamos amigos.?

O la vida sentirá aún mas frío.
Y el fantasma no podrá dormir."

Los peores fantasmas son los de la mente. Cuando busco en el Diccionario de la Lengua Española por la palabra... Y en sus primeras dos acepciones dice:

- Imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía.
- Visión quimérica como la que se da en los sueños o en las figuraciones de la imaginación.

Las imágenes o aquéllas impresiones que nos quedan de las cosas, de las personas, de los hechos, de la vida. Eso es lo que nos espanta, no una imagen de un muerto que sólo sirve para currar con malas pelis de terror.
Anoche era presa de esos fantasmas. Como en esa peli de Bill Murray de los '80 "Los Fantasmas de Navidad" (Scrooged su título en inglés). Un tipo avaro y fanfarrón al que una noche preso en un super se ve atrapado en otra dimensión siendo acosado por tres fantasmas que representan su pasado, su presente y el porvenir... De la que no saldrá indemne.

Buena peli
Mis fantasmas componen su espectro y esencia de eso que no fue. De eso que pudo haber sido y no terminó de cuajar. De aquéllas palabras que evité decir, en aras de que cortesía o timidez. En aquéllas personas a las que quise y amé pero fueron fugaces y se fueron haciendo sonar la puerta con estruendo.
Mi mente, me castiga y posiblemente sea el karma de esta vida. A veces creo que tengo facilidad para asimilar lo bueno y salir adelante, rápidamente aprendo y aplico lo que me enseñaron. Pero lo malo se queda, se repite, resuena como un eco cavernoso en las llagas de la mente. Soslaya como un desierto pegado al mar, me hace imaginar cosas que tendría que haber dicho, pero hablo con eso con fantasmas.
Ayer, cuando tuve la oportunidad, tendría que haber dicho todo... Al menos si esas son las formas que conozco para alcanzar la paz, no tendría que haberme quedado con cosas, porque si algo sé es que las oportunidades con la gente a mi siempre me fueron complicadas. Eso en un día contextualmente complicado gestaron un hermoso Gasparín que empieza a pulular por recovecos, agazapado, esperando que el trajín de los días se calme y ataque con la mente baja de guardia... y se haga dueño de la noche.

Sigo escuchando a Gustavo y hoy también otro pensamiento ronda en la mente, la posibilidad de que sea tiempo de merecer otra cosa. Tiempo de no colocarle sábanas blancas a muebles viejos. Creo que merezco que alguien llegue y no se convierta en un fantasma sino que me atraviese con su entidad y me deje seco sin nada más que dar.


Hasta tanto... A un fantasma se lo ahuyenta, dejándolo pasar.

viernes, 4 de agosto de 2017

Prósopon


Ninguno de nosotros puede soportar la vista 
de otros que tengan sus mismos defectos

                                                   Oscar Wilde

Por ahí una de las cosas que me propuse para este espacio era, de vez en cuando, desmitificar nuestro "sentido común", romper los lazos del prejuicio, para ver que muchas veces las mejores intenciones llevan a los peores malentendidos.
La frase que da inicio a esta entrada es de un conocido libro del autor citado, El Retrato de Dorian Grey. Inglés él, exiliado en Francia durante los últimos años de su vida, dilapidado y defenestrado por sus inclinaciones homosexuales; dedicó gran parte de su obra literaria a mostrar el "Lado B" de la Inglaterra victoriana.
Procaz, sarcástico, hilarante, honesto, y dueño de una pluma fantástica, Wilde deslizó y pintó con su prosa las contradicciones de una sociedad en el clímax de su dominio: la Inglaterra de fines del siglo XIX; potencia industrial, dueña de la mitad de planeta, el imperio de todos los mares, donde nunca se ponía el Sol.

En resumidas cuentas, capaz que muchos leyeron la novela (sumamente recomendable, claro), pero vale una pequeña síntesis o SPOILER como se diría hoy...
Un wachín muy fachero, obviamente pendejo, se encuentra con un pintor novato y medio gil que decide hacer un cuadro del muchacho este, ya que al parecer en un arranque de putazo, se re flashó con la tormenta de facha del chabón. Quién auspicia este momento no es Axe ni Rexona sino Lord Henry, un noble ricachón que no tiene otra cosa que hacer que tinquearse el coto todo el día, y también fascinado por este gemelo de Brad Pitt le garpa el retrato y se queda bajo el ala del Gran Señor. Con el tiempo al loco se le van a subir tantos los humos con su caripela, que se dedicará a la farra y el descontrol, supuestamente conservando su belleza mientras el retrato se va demacrando a medida que la joda aumenta... Hasta que... Jajajaja no loco! Lo demás hay que leerlo.

Entonces una de las temáticas de esta célebre obra es el hedonismo y la hipocresía... Que dicho sea de paso, fue el disparador de esta entrada. ¿Qué es la hipocresía?
Facebook y redes sociales se llenan de exclamaciones, expurias, insultos, cuestionamientos, quejas, reclamos acerca de la hipocresía que representa y de la que se conforma plenamente.

Le mataburreau dice:

- Del gr. ὑποκρισία hypokrisía.
Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a  los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Wikipedia nos llena las bolas etimológicamente con:
- La palabra proviene del latín tardío hypocrisis y del griego ὑπόκρισις (hypokrisis), que significan "actuar", "fingir" o "una respuesta". También se puede entender como viniendo del griego hypo que significa "máscara" y crytes que significa "respuesta" y por lo que la palabra significaría "responder con máscaras".​ La palabra "hipócrita" proviene del griego ὑποκρίτης (hypokrites), cuyo verbo asociado es υποκρίνομαι (hypokrinomai), es decir, "tomo parte". Ambos derivan del verbo κρίνω, "juzgar" (»κρίση, "juicio"»κριτική [kritiki], "críticos"), presuntamente porque la realización de un texto dramático involucraba un cierto grado de interpretación del texto.

De lo simple a lo complejo. No por nada Aristóteles decía que no hay mejor manera de empezar a saber algo que comenzando por conocer de donde viene lo que se dice.
Es así que hipocresía en principio es ponerse una máscara o fingir lo que pretendidamente se siente, lo que se es, una falsedad, una falacia. Con la etimología notamos que es lo que está debajo, lo aparente, la actuación, que subyace en fin a una crítica.

Retrato, retratito... Porqué tan boludito soy a veces

Ahora bien se me ocurre una situación muy cómica al respecto.
Pongámosle que utilizo uno de esos carteles de autoconsuelo que rondan por redes sociales al estilo de "porque tanto celular y tan poco amor". A lo que un precavido y sagaz comentarista retruca: "Qué te hacés salame, si en este momento estás publicando esto desde el celular, Romeo del orto".

Lo que vemos al parecer es un palo de 5 metros directo a mi canilla... Cuando también el supuesto héroe redentor comenta con aparente ironía mi cartel. Pero no, no nos dejemos arrastrar por los vientos huracanados de la pelotudez. El crítico es también un hipócrita ¿Porqué? Debido a que también pretende mostrar a través del comentario una glorificación de la conducta y que es él mismo un ejemplo de cosas que no realiza en su misma vida o es contrario a sus fines u obras.
De alguna manera, todos somos hipócritas. Nadie es un espejo de agua, ni supertransparente. Tanto la vida como nuestro medio ambiente social nos empujan, voluntaria o forzadamente a colocarnos un prósopon... Ah! Ahora si! Los cagué!! Que habrá querido decir el forro, pedante este, que se cree capo por saber escribir o decir un par de palabras en griego antiguo, ¡puto! Ahora si me dejan terminar, significa una máscara, una careta, una de esas como se ponía el "Ogro" Fabbiani cuando metía goles... Buah es un decir, porque si llegó a los tres o cuatro goles con River fue un milagro.
Somos hipócritas a veces en la medida de lo necesario, con parejas, amigos de amigos, tal vez algún decolocado pariente (un tío o tía de esos que viven lejos y nunca en la puta vida los vimos hasta que en un patatús psicofamiliar se le dió por aparecer). Tal vez en la medida de lo innecesario cuando estamos chamuyando a una minita (o vago en caso de las señoritas), tal vez queriendo zafar de esa otra tía que besuquea y te deja una Capilla Sixtina de saliva en la cara, del amigo pesado de tu primo pesado como collar de sandías que es un auténtico rompepelotas... En fin, somos hipócritas...

Pero un poco para ir colocando el epílogo de esta entrada. Sabrán que muchas de estas teatralidades se retomaron con la comedia del arte italiana del Renacimiento... Esa de las dos caretas de risa y llanto tan famosas y que muchos/as se tatúan sin tener la más mínima de porqué. En ella había una corte de personajes que si bien podían cambiar de nombres o roles en algunas obras, conservaban el carácter y un código de vestimenta. Todos los personajes como "El Capitán", "Arlequín", "Scaramuccia", "Brighella" o "Pantaleón" representaban con atuendos y máscaras propios cada una de las conductas más polémicas y criticables del ser humano... 

...A excepción de dos: Lelio e Isabella, los "enamorados" que curiosamente eran los únicos personajes que no llevaban máscaras puestas... Atenti!

Y así volvemos a la frase con la que Wilde nos motivó a iniciar esto y una sugerente reflexión con la comedia del arte al final.

Arrivederci!