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jueves, 21 de julio de 2016

Cuando Menos Lo Esperes

Buenas!!

¿Vieron cuando uno no es literato ni talentoso para las letras se hunde en los marismas de la inconciencia y la perplejidad?

Bueno, tu hermana!

Esta mañana estuve charlando con un amigo acerca de aquéllas cosas que el sentido común nos impele a formar parte de ese mundo discursivo de lo coloquial. Fue, entonces, que en el devenir de nuestra conversación me comentó que hace poco retomó conversaciones con una antaño compañera de facultad, y que su vida en un poco más de dos años dió súbitamente un vuelco que podríamos tildar de negativo... Se le corrieron todos los patitos de la fila (y de la vida): hijo drogón, intento de suicidio, divorcio express, recuperación del cuerpo perdido, es decir, gym a full y comida sana para volver a ponerse en mercado (un tótem de las mujeres de hoy jajajaja), etc. Mi amigo, manifiesta entonces que en el plazo de poco más de dos años ¿cómo puede cambiar la vida así? Eh?

Lo cierto es que traté de complementar eso de que las cosas tienen sus idas y vueltas trayendo un ejemplo que me pasa: cuando estás intentando algo con alguien que no te da bola, pero te surge otra persona que te tiene ganas pero vos ni ahí... Entonces vino eso de la famosa Ley de Murphy.

Confieso que aplicaba el concepto de Ley a este poco más que precepto popular, sólo por hábito y costumbre. Entonces se me ocurrió buscar si de verdad existía. Para mi sorpresa, efectivamente, es un enunciado que ha llegado a tener experimentaciones por parte de físicos o matemáticos.
Haciendo algo de historia, en 1949 (Guerra Fría ja!!) en el marco de experimentaciones con respecto a la aceleración de los pilotos a grandes velocidades, a un tal Edward Murphy, se le ocurre reprochar al asistente al decirle que había enchufado los cables al revés y por consiguiente las mediciones habían salido para el traste...

"Si hay alguna posibilidad de que alguien cometa un error, lo hará". 

Así, un colega de Murphy, G. Nichols, se refirió al reto que, libros mediante, se haría con el tiempo muy famoso y popular. Por lo general, existía la certeza de que este concepto partía de la negatividad, la memoria selectiva y los prejuicios (tendemos psicológicamente a retener los malos eventos sobre los buenos o neutros), dándole a este enunciado nada más que fetiche popular.

Lo cierto es que me trajo a mi memoria (eh chivo!) una entrada que publiqué allá lejos y hace tiempo sobre esto de las probabilidades. Ahora incluso hallo más significancia a lo que alguna vez escribí más en sentido vital que en sentido netamente lógico. Básicamente, la Ley de Murphy, es una puerta a lo absurdo pero también a un juego muy gracioso -pero muy real- de experimentar con las posibilidades de las cosas que hacemos siempre y a diario.
En su momento, dije que si decimos "algún día esto o lo otro", aplicando la Ley de Murphy, la probabilidad más certera es de que no pase un carajo... Si recuerdan entonces las conclusiones son similares. 
Pero ¡Guarda wacheem, hay más! Una derivación de este supuesto es que se elaboró el principio de diseño defensivo o como lo conocemos todos "modo a prueba de errores"; si sabemos que alguien la va a cagar, entonces hagamos las cosas pensando en que la van a cagar!! FANTÁSTICO!

La enseñanza que puedo sustraer yo tanto de esta Ley como del principio resultante del diseño defensivo es eso, la predisposición previa. No necesariamente se parte de un principio negativo sino de una gama de posibilidades. Una persona optimista es incongruente con un principio así porque lo anula y piensa que las cosas están bien así o mejor dicho positiva cuestiones de por si negativas. Un "murphiano" al contrario, ensancha su posibilidad de acción porque contempla la cantidad de probabilidades que pueden ensayarse, pero se tiene que decidir por alguna jajaja Al fin y al cabo como dice esa expresión en inglés it's a weapon of choice.

La Ley de Murphy tomada plenamente es una forma de cambiar la realidad por asombroso o loco que parezca. Como esa película magistral que es "La Guía del Viajero Intergaláctico" que les recomiendo ver porque es básicamente un juego con estos conceptos.

Ojalá me den bola!! jaja

sábado, 14 de mayo de 2016

Orbitales

Aún recuerdo las clases de Física y Química en la secundaria... De las pocas. Uds. sabrán que una entrada anterior más o menos dio un panorama general de lo que las lagunas de la conciencia y el pasado mostraban en su reflejo.

Ecos del profesor del que ya no recuerdo el nombre, sólo apenas el rostro... Su semblante taciturno, calmado pero firme, buen docente. Nos dibujaba el esquema de un núcleo atómico, una redondela con varios círculos concéntricos: los orbitales; por donde viajan a distintas velocidades los electrones... las partículas de carga negativa. Mientras más cerca del núcleo, más velocidad tienen.

Velocidad, si esa relación tiempo y espacio... A mayor velocidad más distancia en menos tiempo... Esa de las que llaman inversamente proporcionales... la fórmula clásica... V=d/t

La vida también tiene orbitales y también velocidades distintas. A menor tiempo más cosas para hacer. Como las que me tocan ahora, acá, donde hace dos meses y horas no toco este espacio. Esos prolegómenos de principio de año con el viaje al parecer auguraban tiempos diferentes, maneras distintas, personas nuevas, y capaz... viejos hábitos.

Volver a personificar roles pasados, supuestamente desvanecidos, notar de nuevo la distancia, los afectos y las pasiones. Notar el cambio. En fórmulas muy complejas es el famoso "salto cuántico", el pasaje de un orbital a otro, el pasaje de una velocidad a otra... Cambiar el estado, así es... el ritmo es distinto y así uno contrasta a veces como el propio ego es el dañino, el que dice que las cosas me pasan a mi, el del tiempo que no fue aprovechado, el de la calma aparente y la tormenta profunda.

Ahora el tiempo fluye y las cosas tienen distintas velocidades. Ahora el tiempo es arena en las manos, discurre, se escapa de manera tan rápida que no deja tomarse. Se desvanece, desaparece, filtra, no es más.

Pedía ocuparme y ahora lo estoy. Pero siguen las rémoras, los lastres de lo que no pasó, de lo que no fue, de lo que pelea por ser, por entrar, por estar...

Lo único que pido es sólo llegue para eso, para salvarme y no perderme. Para recordarme que estoy y que no me fui, que no lo perdí.

Cruzar el charco, pasar el lodo, perder el lastre.

sábado, 12 de marzo de 2016

De un Punto a Otro

Tarde de viernes en Salta. Viaje prolongado en colectivo. Cerca de las 20 horas es la hora del quilombo de tránsito... Bondis, autos, camionetas, calles chicas, la intendencia que repara todas las calles de un saque porque la gestión anterior se olvidó, gente abarrotada en el centro a más no poder.

Mientras veía la escena donde los vehículos son como esos cardúmenes de peces que se atropellan, embisten, adelantan, me hacía recordar a algunas horas de mi instancia en La Paz, donde el caos de tránsito es infinitamente superior jaja Donde un conductor argentino podría tranquilamente vivir con Prozac por el stress de manejar.

Cae la noche y bajo del colectivo hacia el lugar donde voy y ya el caos es menor, hay chiquitas en la calle jugando con un gato. Las luces de los semáforos y esos indicadores para peatón que están coordinados para matar gente (se ponen rojos a la hora de cruzar y verdes cuando los autos pasan). Me digo a mi mismo que en La Paz no hay de estos y es pura la intuición a la hora de cruzar una calle, al menos se ahorran la guita de tener uno puesto en mal funcionamiento.

Esa tarde de imprevisto me junto con una amiga que viene desde Entre Ríos, ex compañera de la facu, nos hicimos más amigos por Facebook cuando la pantalla del televisor llena de prejuicios que solemos llevar invisiblemente en las espaldas desaparece un poco. De vuelta al bondi, pero para hacer un viaje corto al centro... Subo, me siento donde siempre, pero también diviso a una chica que se me hace conocida. "Ah si, te tengo en Face. Sos la que publica a cada rato lo copada y enamorada que estás de tu novio que es tan pegajoso como vos. Estás muy buena, pero no soltera... lástima." Me hacía acordar a las combis paceñas que a falta de colectivos para una ciudad que vive en pendiente es lo mejor, por $B 2 te cruzan de abajo hacia arriba, en un viaje que puede durar unos 20 minutos o 2 horas dependiendo el estado del embotellamiento.

Ya en el centro antes de juntarme con mi amiga e ir a tomar una birrita tranqui, marcha en la Plaza 9 de julio. La de todos los viernes. Familiares, amigos y conocidos de víctimas de asesinatos, nunca esclarecidos. Marchan al frente de la manifestación concejales y diputados del Partido Obrero. Me digo a mi mismo: "Bueno podrán reclamar todo siempre, pero esta vez me parece que lo hacen por algo digno (justifico algo de su sueldo)". La marcha es silenciosa con carteles en la mano, folletos y panfletería, algunas remeritas, banderas y letreros alusivos. Se detienen en un escenario montado para tocar música y la concejal Serrano emite un par de palabras... Uno de los crímenes impunes es la de un chico joven, pionero del movimiento heavy metal en la ciudad. Se escuchan los "presente", y otros vitoreos.
Me traigo a mi mismo la imagen de Cuzco en la que una mañana participo de una manifestación... Muy distinta, pero reclamo al fin. Eso si, el espectáculo es distinto; solo el caporal lleva un cartel rojo y bien notorio acerca del descontento... El resto es una comparsa, es baile, colorido, sonrisas y banderas. Es música rimbombante y atimbrada... "Si esto es manifestarse, me imagino lo que es festejar" pensaba.

Me encuentro con mi amiga y empezamos a hablar, noto que vamos siempre al  mismo lado y hablamos de los conocidos antes que de nosotros. Le detengo un toque y le digo: "Mejor hablemos de nosotros primero y veamos que le pasa al resto después". Yo venía de un viaje hermoso y ella había hecho tres en dos años, a Tailandia, a Brasil y a China. Luego vinieron las charlas de laburo, lo difícil que está, el estado mediocre de nuestra universidad y nuestra carrera, y otras yerbas.

Me quedo con el mensaje de laburar como hormiga que ella me dice... Pero el viaje a mi ya me puso muchas cosas en claro, ya esperé a muchos para hacer lo que ellos quisieron, ya me acomodé a todos, es hora de pelear mi lugar también.

De vuelta a casa otra vez en esa nave espacial preferida: el bondi. Cometo, otra vez, el error de decirle cosas serias a alguien que estoy conociendo. Al final es la maldita tendencia de decirle con lujo de detalles cuál es la naturaleza de sus costumbres, para que al final me venga con la peor (o mejor) arma del siglo XXI: "Está bien son opiniones y opiniones", es decir, todo es relativo, nada es cierto, todo es opinable, nadie tiene razón. Es la excusa perfecta para evitar ser criticados y hallarle el cabo suelto a cosas que creemos inconexas, o simplemente la comodidad de esquivar los problemas sin profundizar en ellos... "Bah para que me gasto". Llego a casa y MIAU! MEEAAAUU!! "Eugeeee", la alzo y "ppprrrrrrr" (ronroneo).

No vi gatos en La Paz.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Vasos Vacíos

La intención primaria de esta entrada no es ser publicada, más bien, está hecha por y para mi, ya que necesito sacar estas palabras a falta de confidentes cercanos o presentes. Quien quiera leerla lo puede hacer sin drama y me disculpará del contenido tal vez marcadamente personal de la misma.

Por ahí leí en alguna parte de la profunda y variada web que un hábito cuesta alrededor de 21 días en ser adquirido... La pregunta es cuanto tiempo lleva sacárselo cuando ya reporta más daño que beneficio.

Durante un año y medio me propuse por primera vez en mi vida "cortejar" a alguien, ya que antes prefería en pocos días o algunas semanas hacer tres o cuatro propuestas a una chica y si no pasaba nada, chau, a beber agua de otro río.

M. R. era joven. Apenas 17 años y yo con 27 cuando empezó el intento. Podía decir que era algo "riesgoso" bah cuando a alguien le gusta alguien no sé que riesgos se corren. Además lo mío no era para abuso ni acoso, por eso bien elegida está la palabra cortejar.

Muchas idas y vueltas, rechazos, frustraciones, intentos, propuestas, salidas cortas y largas. Siempre sentí que ella no era una chica libre, que una enfermedad que la aqueja como lo es la artritis rematoidea juvenil le bajaba la autoestima y le provocaba un serio conflicto. No podía ser libre porque sus padres la controlaban mucho, y ella no podía llevarles la contra porque seguro iba a "hacerlos enojar" y faltarles el respeto por ser quienes la quieren y le bancan los tratamientos aparte de malcriarla casi como hija única. Por otro lado, se notaba en sus ganas y en el fondo que moría por vivir esas cosas que se deben vivir.

Nublando la soledad con vida familiar los fines de semana o viajes cercanos... Se nota que siempre quiso pero nunca pudo porque no se animó.

Animarse a algo cuando las papas queman. Tal vez, yo presioné o no sé. Lo único que sé es que la experiencia me dice que iba a hacer todo tranqui y que podía darle lo que necesitaba para pegar un salto de madurez en todo sentido; humano y sentimental. Así es que durante realmente mucho tiempo fui y vine, le hablé y le dejé de hablar. Apagué el fuego y lo volví de encender, siempre con la esperanza y la ilusión a cuestas. Por eso también uno entiende que la Esperanza haya sido lo que se quedó en la Caja de Pandora como la única calamidad encerrada. Ella siempré contestó, pero lo hizo porque "se sentía sola", siempre esquiva, siempre encubriendo sus intenciones o verdades, sus ánimos y deseos, sus ganas. Al parecer nunca quiso aprender o no podía... El tiempo lo dirá.

El tiempo que licúa todas las cosas. Pero es la carne del pensamiento y la molienda de las emociones la que carcome los ánimos. De noche cuando todo se aquieta y la mente halla el camino para tejer sus redes de conspiración y especulación, de dudas y costumbres; de hábitos malos como los de volver a hablar, los de reincidir allí donde no hay más nada, pero que parece más fuerte porque del otro lado sé que habrá un "hola" que ella cree que me tendrá siempre como un maniquí. Por eso lo que hay que vencer es a ese enorme ídolo, esa estatua tan grande como un rascacielos que bajo su sombra tapa la luz... Es la sombra del apego y de la soledad... que por las noches desespera como dice la canción.

Por eso a partir de hoy deberían comenzar los 21 hitos que lleven a soltar esa rienda y uno también pueda recuperar su libertad.